El evangelio de hoy, Lucas 9:28-36, nos relata la transfiguración de Jesús, un acontecimiento que reveló su gloria divina ante Pedro, Juan y Santiago. Este pasaje se sitúa en un contexto histórico de crisis: el Evangelio de Lucas fue escrito entre los años 80 y 90 d.C., en un tiempo en que la destrucción de
El Evangelio de hoy, Lucas 4:1-13, nos invita a reflexionar sobre las pruebas y tentaciones que Jesús enfrentó tras su bautismo. Movido por el Espíritu, fue llevado al desierto, donde resistió la seducción del poder, la comodidad y la autosuficiencia, permaneciendo fiel a la voluntad del Padre. Su lucha no fue solo un episodio aislado,
¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Mateo 11:21 RECUERDA QUE ERES POLVO… Las cenizas han sido un antiguo símbolo de nuestra humanidad. En Génesis