Mujeres metodistas en el Archivo Histórico
Las salas del Archivo Histórico Dr. José Alberto Piquinela llevan los nombres de seis mujeres metodistas con los que se identifican los repositorios del archivo, mujeres que aportaron, desde distintas áreas, a la misión de la Iglesia Metodista en el Uruguay. La Federación Femenina quiere recordarlas, comenzando en este mes de abril con dos de ellas.
VIOLETA BRIATA – Estudió en Buenos Aires en el Instituto Modelo de Obreras Cristianas en una época en que todavía no existía la Facultad Evangélica de Teología. Violeta tenía un talento especial para trabajar con personas de distintas edades. En el Instituto Crandon influyó sobre las vidas de niños y adolescentes.
Como diaconisa, en su paso por las congregaciones metodistas de Trinidad y Sarandí Grande dejó motivados a tres futuros pastores: Miguel Brum, Mortimer Arias y Hugo Moreira. Tuvo una actividad extensa con las sociedades femeninas y los grupos de mujeres que querían aprender de la Biblia.
Sus últimos años de vida, Violeta los dedicó a promover los estudios bíblicos dentro y fuera del ámbito eclesial. Fue de las personas que nunca desempeñó roles de gran trascendencia en la iglesia, sin embargo, podrían enumerarse algunas cosas que, sin su silencioso trabajo, no hubieran tenido lugar en nuestra historia metodista.
CARMEN CHACÓN – Sin duda, su nombre va unido al de su padre adoptivo Juan Correa. Al decir de Piquinela, Juan y Carmen formaron un binomio de bronce y cristal, binomio que, enviado desde Uruguay por la llamada entonces Iglesia Metodista Episcopal, llevó el evangelio al sur del Brasil. Carmen será la primera joven misionera del metodismo uruguayo.
Hacia el país vecino partieron Juan Correa, su esposa María Rejos, su hija biológica Ponciana y Carmen Chacón. Allí iniciaron la obra educacional fundando el Colegio Evangélico Mixto en 1885, Correa como director y Carmen, con apenas 16 años, como profesora.
Pero a los dos años enfermó Corea gravemente. Toda la responsabilidad del establecimiento de enseñanza recayó en Carmen Chacón que fue ayudada por Ponciana. Juan Correa permaneció veintidós meses en cama. La responsabilidad y el trabajo resultaron ser demasiado para Carmen la que se enfermó de tuberculosis y ya no pudo continuar con aquel trabajo que tanto amaba. Debió entonces volver a Montevideo donde falleció con apenas 20 años de edad.
Hoy día el colegio en Porto Alegre sigue abierto y el Archivo Piquinela recuerda a Carmen Chacón al poner su nombre a una de sus salas.
Categorías: Historia