100 años del movimiento evangélico femenino (II)
100 AÑOS LAS RAÍCES PROFUNDAS PRODUCEN BUENOS FRUTOS LA SEMILLA CAYÓ EN BUENA TIERRA Y NACIÓ Y LLEVÓ FRUTO. «MUJER ¡Si yo fuera hombre qué hartazgo de luna, de sombra y silencio me había de dar! ¡Cómo, noche a noche, sólo, ambularía por los campos quietos y por frente al mar! (…). ¡Cuando así acosan ansias